Este proyecto consistió en la transformación de una cafetería con el objetivo de crear un espacio más luminoso, funcional y acogedor, pensado tanto para el día a día como para mejorar la experiencia de quienes la visitan.
El reto: un espacio frío y poco aprovechado
El local contaba con una distribución básica y un ambiente poco definido, que no invitaba a permanecer en el espacio. La iluminación, los materiales y el mobiliario no ayudaban a crear una identidad clara ni una sensación de confort.
El principal reto fue darle personalidad al espacio, mejorando la funcionalidad sin complicar el uso diario del local.

La propuesta de diseño
Se apostó por una paleta clara y luminosa, combinada con materiales cálidos como la madera, para equilibrar estética y comodidad.
La nueva distribución mejora la circulación y aprovecha mejor cada zona, creando diferentes rincones sin perder unidad visual.
El mobiliario, la iluminación y los pequeños detalles decorativos se eligieron con un objetivo claro: crear un espacio acogedor, práctico y fácil de mantener.
Materiales, iluminación y distribución se trabajaron de forma conjunta para lograr un espacio equilibrado, cómodo y coherente.
Un espacio pensado para el día a día
El resultado es una cafetería más abierta, luminosa y coherente, que transmite calma y orden.
Un espacio funcional, con identidad propia, adaptado al uso real del día a día y al presupuesto del proyecto.
